• Editorial

¿Cuánto dura una "pluma oficial"?



Con tal de servir al gobierno y por una , a veces no tan módica, cantidad, algunas plumas se alquilan para plasmar lo que se requiera.


Por supuesto, quien escribe o graba un editorial está en todo su derecho de plantear lo que guste y como guste, al fin y al cabo, es su opinión.


Pero cuando esta opinión es frecuente y notablemente sesgada a favor del gobierno o de algún político, el público va retirando su credibilidad, nace una desconfianza, una monotonía. La pluma se va tornando aburrida y predecible.


Estratégicamente es un error, pues con el tiempo los lectores van descartando a estas plumas por considerar que, al estar vendidas, no aportan nada, pues ya de entrada no habrá objetividad en sus letras.


En resumen, la pluma que adula al gobierno o una figura política, se considera que ya se vendió.


El famoso “Chayo”.


“Mal remunerados, muchos de ellos (periodistas) combinan su actividad profesional con la publicidad o reciben igualadas en las fuentes-que podemos llamar dádivas- que desfiguran en ocasiones su quehacer”, se lee en el libro “Prensa Vendida”, de Rafael Rodríguez Castañeda.


El chayo o embute, es un dinero que se le otorga a los periodistas por parte de un funcionario o institución y se puede rastrear su origen desde la presidencia de Miguel Alemán. Con honrosas excepciones, hasta la fecha es una práctica generalizada.


El monto del dinero depende del peso de la pluma, desde el reportero hasta el director, los billetes son puestos por lo regular en sobres y dados a los periodistas discretamente sin acuse de recibo, sin firmar nada; los mas importantes disfrazan esta práctica con supuestos contratos de publicidad y hasta emiten facturas.


La cantidad del embute también depende de la importancia del amo, Gobernador, Sindicatos, Cámara de Diputados, Ayuntamientos o Secretarías; curiosamente algunas plumas consideran un derecho recibir este dinero.


Pero no nos engañemos, se le podrá dar el nombre que quiera, esto se llama corrupción y tan corruptos son quienes lo dan como quienes lo reciben.


Por otro lado, no todo lo que hacen los políticos es malo, el mejor reflejo de esto se ve en las plumas críticas, las que informan lo positivo y lo negativo, las que no estan vendidas; sorprendentemente estas plumas son vistas por sus colegas como una aberración y reciben los peores ataques.


Pero a la larga, las plumas honestas prevalecen, el pueblo distingue la imparcialidad, la veracidad y cuando se alza la voz por una causa justa.


Al final del camino valen la pena los ataques, las calumnias y las presiones.


Para los columnistas que se ofertan al mejor postor, al principio les resulta un buen negocio, pero con el tiempo, cuando el público los descarta, dejan de ser relevantes y por ende ya no tiene sentido para el gobierno o los políticos “anunciarse” con ellos, los amos buscarán otro lacayo.


El camino mas fácil siempre es el mas efímero.


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